90 Minutos*Ecos de la Copa del Mundo
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*Estalló la guerra por el poder
Por Antonio Velázquez Zárate
Es probable que algunos lectores se pregunten, ¿qué caso tiene continuar esta serie que he titulado Ecos de la Copa del Mundo, si esta terminó el pasado 19 de julio? Pues sí, terminó la acción en la cancha, con el balón en juego, pero este deporte, como todos los demás, tiene otras aristas, tan importantes como ver a los deportistas en acción. Así como la pelota continúa en movimiento en las ligas de los 211 países afiliados a la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) y también en torneos oficiales avalados por ese organismo, el trabajo administrativo es permanente.
A todos quienes nos gusta el fútbol, estamos enterados del enorme éxito deportivo y económico que dejó la Copa del Mundo 2026, especialmente para Estados Unidos, que se quedó con la mejor parte del pastel, tanto deportivo como económico, en cuanto a este último con cifras estratosféricas derivadas de la venta de los derechos de transmisión, de la publicidad en los estadios y de la vente de boletos. En el vecino país del norte, se prepararon muy bien para lograr llenos casi totales en todos y cada uno de los juegos desde la fase de grupos, hasta la final, situación que para muchos fue sorpresivo porque deportes como el baloncesto, el béisbol y el fútbol americano, son los predilectos de su población, sin embargo, entre los visitantes de otras naciones y de los propios aficionados de Estados Unidos, lograron la mayor presencia en los cosos y la mayor audiencia a través de la televisión.
El tema de la ganancia deportiva para Estados Unidos, lo abordaremos en otra entrega, porque investigamos datos muy significativos porque en un futuro a mediano plazo, será muy importante para la competencia en el área de la Confederación de Norte y Centroamérica (CONCACAF). Por lo pronto el tema de actualidad es el inicio de una guerra interna por el poder de la FIFA, derivada o, mejor dicho, acentuada a raíz de la propuesta de Gianni Infantino, con el gancho de obtener más fondos para programas, inmiscuir a la iniciativa privada como socio del máximo organismo.
Durante el mundial, los grandes consorcios comerciales se dieron cuenta del enorme potencial económico del fútbol, le hablaron bonito al oído de Infantino, quien lanzó la propuesta en forma de buscapiés, para palpar la reacción de seis confederaciones que aglutinan a los mencionados 211 países.
Suponemos que tenía contemplado que la UEFA que aporta 55 votos, sería la única que no daría su aval, así es que, en una posible votación, su propuesta sería aprobada; con todo y el riesgo de la amenaza de la UEFA de retirarse de las competiciones oficiales; toda vez que le sobrarían apoyos para su propuesta, pero no contaba con que la CONCACAF se uniría a los europeos con sus 41 países afiliados para sumar 90, aún insuficientes en caso de una votación. Infantino, de plano, no quiso correr más riesgo y, finalmente, dio marcha atrás y según con ello colorín colorado al problema.
Pero no es así. Para nada.
Entre situaciones sucedidas durante la Copa del Mundo, la fallida propuesta y la animadversión que contra su persona se han ido acumulando, ahora está totalmente expuesto a renunciar o se expone a que, en marzo, durante la convención anual pierda la elección ante un par de candidatos que están dispuestos a quitarle el mando. Infantino, es seguro que, desde ya, está en el trabajo de cabildear en África con sus 54 votos, Oceanía con 11, CONMEBOL con 11 y Asia con 47, sus posibles rivales requieren de 15 votos más para un hipotético empate y 16 para echarlo fuera.
La guerra pues, apenas ha empezado. Habrá, según sabemos, investigaciones sobre el proceder de Infantino, tal y como sucedió con Joseph Blatter y anteriormente con Joao Havelange, es decir, igual que en la política, sacarle trapitos al sol y a su vez Infantino, si quiere continuar, ofrecer a sus posibles votantes, las perlas de la virgen a través de los propios programas de la FIFA. Cuando saltó el escándalo en la era Blatter, fue el mismísimo FBI el que investigó y obligó a Blatter a renunciar y condenar a otros directivos, entre ellos de CONCACAF y de la propia UEFA (Michael Platini). Esta ocasión, la pelota parece no estar a la vista del FBI. La razón es obvia: la propuesta de la intromisión de la iniciativa privada, parece ser fue apoyada de las más altas esferas de nuestro vecino.




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