Cinetekton presenta Eterno retorno, una mirada al duelo, la memoria y las raíces de Puebla

Por Gael Floresco
En el marco de Cinetekton, la presentación de Eterno retorno se convirtió en un encuentro entre cineastas, actores, habitantes de las comunidades participantes y público, donde la película abrió una conversación sobre la memoria, la muerte, la medicina tradicional y la cosmovisión de los pueblos originarios.
Durante el diálogo posterior a la función, el equipo explicó que el concepto de “eterno retorno” no fue abordado únicamente desde la filosofía europea asociada a Friedrich Nietzsche, sino desde una concepción más amplia de la vida como un ciclo. El director señaló que esta idea surgió también de experiencias personales y de la observación de una concepción de la existencia en la que la muerte y el nacimiento forman parte de una misma espiral. De ahí que la película abra con una representación del cementerio inspirada visualmente en una galaxia.
Uno de los aspectos centrales de la producción fue su acercamiento a las comunidades donde se filmó. Parte importante de las escenas fueron realizadas en Jojuca, una comunidad ubicada aproximadamente a una hora y 40 minutos de Puebla, donde el equipo encontró paisajes y espacios que se incorporaron a la narrativa. El rodaje se realizó a finales de noviembre, incluyendo escenas en una laguna cuyas bajas temperaturas representaron un reto para los actores.
La producción también buscó involucrar directamente a los habitantes de las comunidades. Antes de filmar, el equipo se acercó a las autoridades locales para conocer las reglas y necesidades de cada lugar. Los habitantes participaron en los castings, como extras y en diferentes actividades de producción; incluso los servicios de alimentación fueron proporcionados por mujeres de la comunidad.
El director explicó que el trabajo con los habitantes comenzó meses antes del rodaje mediante ensayos, improvisaciones y actividades lúdicas que permitieron generar confianza entre el equipo y la población. La intención, señaló, era que la película no solamente fuera filmada en la comunidad, sino con la participación activa de sus habitantes.
La investigación para construir la historia también tuvo un componente académico. El equipo recurrió a colaboradores de áreas como antropología y sociología, quienes realizaron investigaciones sobre las comunidades, sus tradiciones y su cosmovisión. Asimismo, Misael Sánchez, hablante de náhuatl, colaboró en la escritura de los diálogos y en la preparación de los actores para interpretar la variante lingüística correspondiente.
Otro de los ejes destacados durante la conversación fue la medicina tradicional mexicana. La película incorpora el uso de plantas medicinales junto con una dimensión espiritual, mostrando una concepción de la salud en la que ambos elementos pueden coexistir. El personaje de Amanda representa precisamente el tránsito de una postura inicialmente escéptica hacia una apertura a estos conocimientos ancestrales.
El reparto también habló de la responsabilidad que implicó representar estas tradiciones. Luis, integrante del elenco, destacó la importancia de retratar con respeto y orgullo conocimientos y memorias que, desde su perspectiva, con frecuencia han sido relegados dentro de la sociedad mexicana. Para el equipo, llevar estos elementos a la pantalla representa una oportunidad para acercar al público a una parte de la identidad cultural del país.
La participación de los habitantes fue particularmente significativa para algunos de los involucrados. Alfredo, originario de Jojuca, compartió su experiencia al participar por primera vez en una producción cinematográfica y poder verse a sí mismo y a su comunidad en pantalla. Agradeció que el proyecto permitiera mostrar los paisajes y la cultura de la región, además de considerar la experiencia como un acontecimiento importante para la comunidad.
Durante la sesión de preguntas, una espectadora también destacó el impacto emocional de la película y su relación con el duelo. Su comentario permitió reforzar uno de los temas que atraviesan la obra: la manera en que el cine puede abordar la pérdida y generar un espacio de identificación para quienes han experimentado la muerte de alguien cercano.
Antes de concluir, el equipo reconoció a las numerosas personas que participaron detrás de cámaras y subrayó que la película fue construida como un trabajo colectivo. Los organizadores de Cinetekton, por su parte, agradecieron tanto al equipo de Eterno retorno como al público, recordando que el sentido de un festival cinematográfico no termina en la realización de las películas, sino que se completa cuando estas encuentran espectadores.
La jornada también sirvió para presentar parte de las actividades que continuarán durante el festival, con nuevas películas, cortometrajes e invitados programados en distintas sedes. El encuentro cerró con una invitación a continuar asistiendo a las funciones y a mantener el diálogo entre quienes hacen cine y quienes acuden a verlo.
CINETEKTON 2026 continúa hasta el 26 de septiembre, con funciones, proyecciones y actividades en distintas sedes de Puebla. La 12.ª edición del festival se desarrolla del 18 al 26 de septiembre de 2026, acercando al público propuestas de cine local, nacional e internacional y generando espacios de diálogo entre realizadores, especialistas y espectadores.
Por Gael Floresco





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