top of page

“Li Cham”: una mirada tsotsil que transforma el cine en memoria, resistencia y diálogo

  • 26 jun
  • 4 min de lectura

Puebla, Pue. En el marco del Foro Cinegrafía, realizado como parte del Octavo Congreso de la Red en Tecnología Social y Etnología del COMECSO, la Cinemateca Luis Buñuel recibió la proyección de Li Cham (“Morí”), el más reciente largometraje de la cineasta tsotsil Ana Ts’uyeb, una obra profundamente íntima que abrió una conversación sobre memoria, territorio, violencia de género y representación de los pueblos originarios desde su propia voz.

La función fue presentada por el investigador Li Cham, quien destacó que la película forma parte de una nueva generación de cine realizado desde las comunidades indígenas, alejándose de las miradas externas para construir narrativas desde la experiencia propia. La proyección marcó el cierre de las actividades del foro en la Cinemateca Luis Buñuel, antes de continuar con las jornadas académicas en el Edificio Carolino de la BUAP.

Antes de la exhibición, Ana Ts’uyeb dirigió unas palabras al público en lengua tsotsil, invitando a los asistentes a acercarse a la historia “de corazón a corazón”. Explicó que la película retrata la vida de tres mujeres de su comunidad en Chiapas, inspiradas directamente en integrantes de su propia familia: su madre, su tía y la esposa de un primo. Sin embargo, aclaró que sus experiencias representan la realidad de muchas mujeres indígenas que enfrentan desigualdades estructurales, silencios heredados y múltiples formas de resistencia cotidiana.

El cine como herramienta para romper el silencio

Tras la proyección se llevó a cabo un conversatorio en el que participó la antropóloga Carolina Díaz Íñigo, especialista en género y pueblos originarios, quien destacó la importancia histórica de que las comunidades indígenas comiencen a representarse a sí mismas a través del cine.

La académica señaló que durante décadas la antropología y los medios documentaron estas comunidades desde perspectivas externas. En contraste, películas como Li Cham permiten que sean las propias mujeres quienes narren sus historias, invirtiendo la dirección de la mirada y generando nuevas formas de representación.

Asimismo, subrayó cómo la película coloca en el centro temas relacionados con la propiedad de la tierra, el trabajo femenino y la construcción de espacios comunitarios de resistencia, elementos que dialogan con procesos históricos como el levantamiento zapatista y las luchas de los pueblos originarios en Chiapas.

Tres años para contar una historia familiar

Durante el diálogo con el público, Ana Ts’uyeb compartió que el documental fue realizado a lo largo de tres años. Más que entrevistas formales, el proceso surgió de conversaciones cotidianas con las protagonistas, en las que poco a poco fueron apareciendo recuerdos, experiencias y heridas que nunca antes habían sido verbalizadas.

La directora explicó que inicialmente el proyecto abordaba temas relacionados con la tierra y los roles de género. Sin embargo, durante la filmación emergieron relatos sobre la pérdida de hijos, la violencia y el duelo, experiencias que terminaron redefiniendo el rumbo de la película.

“Yo no llegué como directora a pedir historias. Llegué como hija, sobrina y familiar. Lo que se escucha en la película nació de conversaciones reales, de momentos en los que terminábamos llorando juntas”, relató.

El estreno representó un momento especialmente significativo para la comunidad. Las protagonistas vieron por primera vez su historia proyectada en una sala de cine, acompañadas por familiares, vecinos y habitantes de su localidad. Según la realizadora, la experiencia provocó reflexiones profundas, incluyendo conversaciones familiares que antes parecían imposibles.

¿Cine indígena o cine tsotsil?

Uno de los temas que generó mayor interés entre los asistentes fue la forma en que la directora se relaciona con la etiqueta de “cine indígena”. Ante la pregunta, Ts’uyeb ofreció una reflexión crítica sobre los conceptos utilizados para nombrar a los pueblos originarios.

Explicó que en lengua tsotsil no existe una palabra equivalente a “indígena” y que, históricamente, dicha categoría ha sido impuesta desde miradas externas. Por ello, prefiere definir su trabajo como “cine tsotsil”, una denominación que reconoce no sólo el idioma, sino también una forma particular de narrar, comprender el tiempo, construir metáforas y relacionarse con la memoria colectiva.

“Ya estamos cansados de que otros nos nombren. Ahora nombramos nuestro propio cine”, afirmó.

La realizadora destacó que su propuesta busca recuperar la tradición oral de su comunidad, alejándose de ciertas estructuras narrativas dominantes para construir relatos que respeten los ritmos y formas de contar heredadas por los abuelos y abuelas.

La infancia, el maíz y el territorio

Otro de los aspectos más comentados por el público fue la presencia constante de niñas y niños en la película. Para la directora, estas imágenes representan una forma de recuperar su propia infancia y de mostrar la vida comunitaria desde la ternura, lejos de los estereotipos con los que frecuentemente se representa a las comunidades indígenas.

Las escenas de trabajo agrícola, convivencia familiar y juego infantil muestran una relación estrecha con la tierra, el maíz y los procesos de cuidado que sostienen la vida cotidiana. En este sentido, la película no sólo documenta problemáticas sociales, sino que también rescata prácticas comunitarias que fortalecen la identidad cultural.

Más allá de la experiencia estética, Li Cham plantea preguntas que trascienden el contexto chiapaneco. ¿Qué sucede cuando las mujeres deciden hablar sobre aquello que durante generaciones permaneció en silencio? ¿Cómo cambia una comunidad cuando puede verse a sí misma en pantalla? ¿Quién tiene el derecho de contar una historia?

A través de una narrativa íntima y profundamente humana, la película propone una reflexión sobre la memoria, el territorio y las formas de resistencia que sostienen la vida cotidiana. Su recepción en Puebla confirmó que las experiencias retratadas, aunque nacidas en una comunidad tsotsil específica, dialogan con problemáticas compartidas por distintos sectores de la sociedad mexicana.

Por Gael Floresco

Comentarios


bottom of page